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"WORK"


Hay muchas formas de sometimiento, el trabajo es una de ellas. Se somete al hombre a presión en distintos niveles, física y mental. ¿Quién fue el que invento aquel dicho?, ¿Quién relaciono la dignidad con el trabajo?, “El trabajo también es dañino” me lo dijo una mujer en el paradero del autobús cuando me preguntaba si me fastidiaba el humo de su cigarrillo. “De algo hay que morir” (esa frase la he escuchado miles de veces a distintas personas, pero algo en común tenían todas la que lo habían dicho; era que todas gozaban de buena salud en el momento que lo decían, en momentos críticos yo creo que nos aferramos a la vida como una sanguijuela) acotó ella; “Pero trabajar también es malo y no lo prohíben.” Luego recordé cuando Facundo Cabral decía; “Que tan malo será trabaja que tienen que pagarnos para que lo hagamos”. Todo esto me trajo a la mente frases de amigos míos amantes de la buena vida. La más típica y estoy seguro que se ha repetido millones y millones de veces en todo el mundo en distintos tiempos e idiomas, es; “¿Quien chucha invento el trabajo?”.  El modo de vida actual, la globalización, el capitalismo comiéndose a sí mismo, aquella sensación de poder tan agradable que sienten unos pocos y sobre todo la avaricia humana, nos llevaran a un camino incierto, pero eso si lleno de trabajo para ser  siempre “digno” porque el trabajo dignifica”.
Existen otras formas de vivir, muchísimas, pero todas son utopías, como la anarquía; soñadores perpetuos creyentes en un mundo diferente sin leyes ni sometimientos, será en un universo paralelo, porque en este no existirá, pero la anarquía que va mas allá de ir con los pelos de punta, púas, parches, alcohol y salvajismo gratuito injustificado. En nuestra era ya nos han formado con un concepto de vida, el cual incluye obviamente al trabajo, no existe otro modo; nacer bautizarte, ir al colegio a aprender las bases de cualquier doctrina, pensamiento, historia tergiversada inventada o modificada, total es historia. A alguien le conviene como contárnosla. Dependiendo de donde nacemos, América, Europa, Asia, Oceanía, Medio oriente, África, etc., a todos nos almacenan información que defenderemos a muerte, alguien del islam en una ocasión me dijo que ser católico es una broma, que mi religión es una broma, tampoco me afecto tanto, digamos que también me lo he cuestionado en varias ocasiones pero eso es a lo que voy, nos entrenan para defender nuestra verdad a muerte, los musulmanes defienden su verdad, los cristianos la suya, al igual que los judíos, anti sionistas, hindúes, todos.  La historia en América nos cuenta, que ex convictos y un criador de cerdos fueron los encargados de la invasión y masacre de indios en los pueblos indígenas de Sudamérica para el sometimiento, en España los llaman conquistadores, lo mismo con los pieles rojas de Norteamérica, verdades enfrentadas, irlandeses e ingleses, Korea del sur y norte, peleas absurdas de peruanos y chilenos, norteamericanos y mexicanos, todos los seres humanos están locos,  todos cagan, se tiran pedos, comen beben, tienen la sangre roja, se emborrachan, rezan, lloran, hacen el amor, todos son iguales, pero por alguna razón unos se creen superiores a otros y la locura nos lleva a todos  a la misma mierda. Grandes masas trabajando para unos cuantos, consumo enfermizo y compulsivo. Trabaja para producir lo que vas a consumir, a ver si encuentras la forma de salir de esa espiral.

CUANTO TIENES, CUAN FELIZ ERES




A menudo cuando la cosas nos salen mal tratamos de encontrar culpables y en el peor de los casos nos auto culpamos, y digo en el peor de los casos por que es peor sentirnos culpables y cargar constantemente con sentimientos de culpa, pero también se está mejor culpando a otro infortunado, lanzando diatribas mentalmente hacia este para así poder mitigar nuestro malestar o inutilidad para vivir, en fin. Lo que no nos damos cuenta es de por qué vivimos así, que es lo que nos lleva a una infinita montaña rusa de cuestas y pendientes (nadie lo puede negar, hasta un momento intrascendente con algún desconocido en la calle nos puede acarrear un mal día) pues lo que nos conduce y repercute siempre en las personas, es el mismo circulo vicioso voraz, veloz, compulsivo y enfermizo de la vida occidental. Todos circulan apelotonados en los paraderos, si el bus arranca o el tren va a cerrar las puertas, la gente corre como en la carrera de su vida, para llegar al trabajo y estar ahí unas ocho horas, dentro del trabajo otra lucha con personas tan vehementes como tú o como yo, los mismo sucede en las autovías, el nivel de estrés se eleva camino al trabajo, improperios en el volante, todos creen conducir correctamente y todos creen tener la razón. Ya dentro del trabajo si no se está trabajando pensamos como encontrar un trabajo, y cuando lo encontramos, solo miramos el reloj para irnos, aunque hay de aquellos que por el contrario solo viven para trabajar, en definitiva un inconformismo constante, mucho frio, mucho calor, demasiada gente, no hay gente, muy grande, muy pequeño, muy listo, muy tonto… Es la vida de ciudad lo que succiona nuestras vidas, sí señor, muchos dirán que son felices en la metrópoli, que viven bien que no se pueden quejar, que si vivieran en el campo o en cualquier lugar que no sea la ciudad se morirían, se aburrirían, mejor dicho se morirían de aburrimiento, yo señalaría más bien que me han acostumbrado a vivir en ella, no lo escogí pero soy consciente que no nos hace felices vivir en un mundo compulsivo en todos los sentidos, principalmente en el consumismo salvaje, ya no podemos vivir sin tecnología, dejarnos el móvil en casa, salir con los bolsillos vacios, dejar el coche, mirar las estrellas, aquellas nubes con formas extrañas que de niño le dabas forma. Nuestro sufrimiento por no tener algo estimula el comercio, todo es temporal y todo se compra, está comprobado que la imagen o la visión crea un pensamiento y la publicidad está basada en eso. Recuerda el spot publicitario de un whisky que te gusta; estas en casa sábado ocho de la noche, tumbado en el sofá, vez a la rubia en la tv, dentro de un bar todos guapos mujeres y hombres, una canción adecuada, palabras sugerentes y gestos estudiados más de veinte veces por los creativos, todo se conjuga en un ambiente deputamadre, acaban los treinta segundos de la publicidad y dices; ¿qué coño hago en casa?, si no sales, vas a la tienda a por una botella de lo que encuentres. O lo que sucede también, es que necesitas un producto pero cuando lo adquieres, ya necesitas otro algunos le llaman a eso la depresión postcompra. Por eso resulta imprescindible fomentar la envidia, la insaciabilidad, dolor, son algunas armas de la publicidad que penetra en nuestro hemisferio derecho. Todo está fríamente calculado, la estrategia de marketing, la segmentación, el orden de los productos en el supermercado, la hora de pautear para que llegue todo a ti.

Por eso que digo que todo forma parte de todo, trabajamos para comprar por qué no nos queda de otra, tenemos que comer, pero la insatisfacción de no tener otras cosas, hace que trabajemos para eso y centremos nuestra felicidad en el dinero, como los corredores de bolsa que se matan si sus cuentas se desploman.

Entonces es cuando hablamos de la FIB (felicidad interior bruta) propia de BHUTAN, aquel lugar del mundo que basa sus principios en su cultura y en la calidad de vida de sus habitantes, y calidad de vida no hablamos de tener ascensor como nosotros, microondas, tv, internet, agua caliente, artefactos y ropa de marca, no. El rey de Jigme Singye Wangchuck, comenzó a fomentar esta idea y creó una comisión para fomentar la felicidad bruta del país (concepto contrario al Producto interior bruto PBI), realizando encuestas tipo censo casa por casa, de esta manera tener un idea de cuan satisfechos están sus habitantes. Digamos que no puede haber un modo exacto de cuantificar la felicidad de un país, porque serian muchos factores a tomar en cuenta, podría resultar fantasioso para cualquier habitante de occidente, pero los habitantes de BHUTAN, pasan mucho tiempo en familia, conversando realizando actividades de campo con agrado, jugando, cantando libremente rodeados de unos paisajes maravillosos, cultivando su espíritu con sus meditaciones propias de su cultura, El Rey Jigme Singye Wangchuck trata de equilibrar las nuevas tecnologías de occidente con sus costumbres ancestrales, pero la llegada de imágenes de occidente trajo también los problemas propios de la ciudad, pese a esto se trata de mantener el equilibrio espiritual, y lo principal no basar la felicidad en el dinero o en lo material. Acabar con los sentimientos malos, envidia, celos, enfado, ¿has pensado con qué frecuencia sientes eso? Cultivar el interior, dominar tu mente y lograr una proporción entre lo material y lo espiritual, utilizar adecuadamente las herramientas que la tecnología nos da. En lo personal, me hace feliz saber que entre la China y la India, esta Bhutan, este país maravilloso liderado por un rey que está volcado en la felicidad de su pueblo pero sobre todo en cultivar el espíritu de su gente. Contrario a lo que sucede en casi todo el mundo.

(Cultura de masas)


Cuando cumplió treinta años, no lo tomó en cuenta, como la mayoría de personas. Él, la paso en casa, en su habitación, imaginando que sabia todas las respuestas… ilusiones vagas que solo le generan más preguntas. Como va a saber qué hacer con su vida, si casi siempre a pensado en que carajos hacer en la vida… solo las preguntas lo han llenado, no sabe como escapar de ellas, el miedo acompaña sus dudas. El tipo estaba destrozado infatigablemente, sin pensar, él mismo hizo de su vida un infierno, por el simple hecho de tener la necesidad innecesaria de crear algo importante para ser trascendente, la única obsesión que siempre lo persiguió, trascender en la vida, no ser uno más del cúmulo; que nace, crece, estudia, trabaja y muere en el mismo lugar, él quería ser recordado y dejar algo póstumo que pueda ayudar o quizas, intentar comprender el viaje de la vida, incluyendo al humano. Suena idílico o cursi pero el tipo sentía que era especial y parte del montón de la ordinaria vida feliz del “tercer mundo”. Creía ser como un errático ignorado por la masa boba, creía ser la verdad copulando con la mentira, el sueño de una jodida rata de laboratorio, que al despertar halló la fórmula para poder de vivir sin ataduras. Mientras tanto en el mundo occidental, las personas van al cine, fuman porros de hachís “adulterado”, comen pollo en Mc Donnal´s, tikan sus abonos del metro, desayunan café, toman antidepresivos, se conectan al msn, bailan en discotecas, sufren por otros que nunca se enteran de nada, esnifan rallas en baños públicos, esperan a sus seres amados, lloran, ríen, se tiran pedos, eructan, hablan estupideces, dejan pasar discretamente la vida, olvidan sus llaves, callan secretos… Son demasiadas las actividades de un hombre occidental.


Después del domingo la vida es la misma

volviendo a casa un domingo


Hay días que cuesta mas levantarse de la cama, ese era uno de aquellos. Con las persianas totalmente cerradas, parecía que todo allá abajo era normal. Pero todo lo anormal sucede allá abajo. Mientras los demás residentes del edificio me ven a mí como el anormal, ¡¡Ustedes están locos Yo no!! Comenzando con el portero del edificio, siempre me saluda con una extraña mueca, acompañada de un gruñido o sonido gutural pretendiendo ser su voz, solo masculla frases incompletas, poseedor de una mirada vacía. ¡Buenos días! Lo saludo, el tío me queda mirando como queriendo hallar respuesta de algo, hasta que me pierde de vista. Ya en el tren, encuentro una escena muy surrealista, como una película de buñuel. Sonreí, bajé del tren. Salí, tome el autobús, llegué e ingrese al trabajo y no salí de ahí en ocho horas. Monotonía asquerosa, el sistema nos esta robando tiempo de vida.